Tan sólo tiene 25 años, pero su cuerpo está lleno de marcas que le recuerdan cómo ha sido su vida. En sus brazos, hay señales de pinchazos. Para el mundo, sólo significa que es una drogadicta más, ese tipo de persona del que siempre hay que huir porque quién sabe qué puede juntarte. Para ella, cada marca simboliza la imposibilidad de dejar algo en lo que puede encontrar unos momentos de paz. Para el resto, es una señal de debilidad, de dejadez, para ella, la señal de su adicción, de su perdición, de lo que cada día le recuerda que luchar, no vale la pena, que intentar salir adelante es sólo para los listos, para los que nunca se dejan vencer.
Si tan sólo fueran estas las únicas marcas de su cuerpo... Pero su interior también ha sido ultrajado. Ha dado lo más íntimo, lo más bello que ella tenía, pero no ha sido por amor, como sus amigas decían que un día lo harían, sino por "trabajo". Así es como se llama, trabajo. Ella da lo más bonito a cambio de unas monedas, a cambio de algo que le permita pagar su adicción, comer, sobrevivir. Hace mucho tiempo que ella ha olvidado sus sueños de ser alguien, de luchar, ahora sólo se deja llevar, como las hojas de otoño que vuelan de un lugar a otro sin un rumbo, sin una dirección.
Esa es su vida ahora mismo, una vida sin sentido. Y en un segundo, un hombre de los muchos que ha conocido, de los muchos que han sido cómplices de esa tristeza, de ese sin sentido, acaba con su vida. Dos puñaladas son el final de la historia de esta pobre joven cuya vida ha estado marcada por la desdicha.
Una vida sin sentido, que ironía... y eso que el Hijo de Dios murió justamente, para dar sentido a la vida. Para que nunca nos sintiéramos abandonados, para que nunca creyéramos que no había salida, para que nunca nos dejáramos llevar por el vacío.
Pienso en esa pobre chica y en todo lo que ella no sabía y no quiero que a ti no te pase lo mismo. No sé si tu vida ahora mismo es un sin fin de dudas, seguramente no hayas llegado al punto en que esta chica se encontraba, pero sea o no, déjame que cuente, que a pesar de lo que alguien pueda decirte por ahí, de tus miedos, de tus problemas, hay alguien que SIEMPRE vela por ti, hay alguien para quien tú eres una prioridad, para quien tus lágrimas son las suyas, para quien tu dolor es el suyo. Alguien que dio su vida por ti y quien sueña con reencontrarte para abrazarte.
Querido amigo, nunca estarás lo suficientemente lejos de Él como para no poder volver, recuerda, NUNCA. Estes donde estés, solamente mira al cielo y pídele que esté contigo y te prometo que nunca se separará de ti. No temas, Él cuida de ti.
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