domingo, 29 de abril de 2012

LO QUE NO SABÍAS

Toda tu vida ha sido un engaño, esa es la única conclusión a la que puedes llegar en un momento como este. Después de treinta años de tu vida, te das cuenta de que todo en lo que creías era mentira. Buscas en tus álbumes de fotos los recuerdos de tu infancia y recuerdas cuando eras un niño pequeño que soñaba con ser un día como su papá, recuerdas que fue él quien te enseñó a montar en bici y quien te decía que tenías que comerte toda la comidita para un día ser tan grande y fuerte como él. En tu memoria convergen los comentarios de vecinos y amigos mientras discutían si te parecías más a tu familia paterna o a la materna, si tu carácter generoso pero a veces malhumorado provenía de la genética de un lado u otro. Y así, uno a uno cada recuerdo te van poco a poco agrietando tu pobre corazón. Ahora todo en ti se tambalea, y sólo una pregunta resuena en tu mente: ¿porqué? Ahora crees que ya no sabes ni quién eres ni de dónde vienes ni a dónde vas. Te encuentras perdido por algo que ocurrió treinta años atrás y de lo que tú no sólo no eras consciente, sino que jamás lo hubieras imaginado.
Déjame, amigo mío, que yo dé respuesta a alguna de tus preguntas. A ti, que acabas de descubrir de donde vienes, y a ti, que siempre has sido conocedor de la verdad. Déjame que te explique, que detrás de lo aparente, de lo conocido, hay algo que se escapa del conocimiento de muchos y del entendimiento de todos. Tú eres mucho más que el hijo de padres terrenales, tú eres el hijo del Creador de los cielos y de la tierra. Tú fuiste ideado mucho antes de que tu madre te concibiera en su vientre, tú estás aquí porque Dios te ama tanto que dio a su Hijo para que te diera vida eterna. Tú eres el sueño hecho realidad de un Padre que te quiere y tú eres ahora mismo su instrumento para dar amor y consuelo a los que están a tu lado. Así que déjame que te resuma las respuestas a tus preguntas: ¿quién eres? Eres el hijo del Dios viviente; ¿de dónde vienes? De su creación, su mano te hizo; ¿A dónde vas? Al cielo, a vivir una eternidad a su lado.
Hay muchas preguntas que quizás en esta tierra por errores humanos, desconocerás, pero nunca jamás olvides que hay alguien que vela por ti, que te ama y que sólo anhela compartir su eternidad contigo.

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